lunes 18 de enero de 2010

Mejor naufragar

...Y despues de llorar tanto, volverme isla, volverme náufrago, volverme el viento que volcó la balsa, volverme las nubes, volverme la lluvia, volverme el mar, el agua que ya lloré antes...

Llorar para no inundarse

Dice el piporro en la introducción de una de sus canciones “está bien que llores de adentro pa’fuera porque si lloras de afuera pa’dentro, te inundas…”

Da risa, porque es cierto.

Puede haber inundaciones... por cerrar las compuertas, por obstaculizar el paso de las lágrimas necias, por querer estar de pie cuando lo que el interior quiere estar en recuperación, convaleciente.
Llorar para no inundarse, llorar para sanar, llorar para volver a llorar, vaciarse y volver a llenarse.

sábado 9 de enero de 2010

Méndigas y mendigas



Foto: Maga Mistral

Tod@s somos dos o más. Adentro de cada una de nosotras habita una comuna de mujeres que se hablan, se pelean y a veces ni se conocen. Se miran de repente y luego, al dar la vuelta, ya se han olvidado de la otra.
Soy una y soy muchas, por lo menos cinco.
A veces una mendiga (sin acento) que pide, ruega, llora por el amor de los demás; que daría todo porque no la abandonaran, que sufre mucho si se ve de repente desolada.
A veces una méndiga (con acento), una tirana, una maldita que se ensaña con quien más la quiere, para sentirse superior, estúpidamente superior.
Otras, la aventurera más grande, la mujer más valiente y desafiante, la que descubre este mundo y muchos otros, la que busca con ojos de niña que las cosas la sorprendan.
Otras más, la espectadora, la pasiva, la inamovible, la frágil, la que necesita que la animen para hacer cosas, la que se paraliza y se pasa días enteros sin salir de casa.
Algunas, las más intensas, la hechicera, la que vuela, la que crea, la que sabe que lo sabe, la que no presiente lo que va a suceder, sino lo inventa; la que encanta con los ojos, la que seduce con palabras, la que salva a todas las demás de la desgracia o las hunde en el más oscuro de los abismos.
Así, todas ellas viven ahí dentro. Aparecen por temporadas y me abandonan por meses, a veces años.
He tenido por momentos la sensación de que soy una sola... es un engaño, un espejismo, las demás acechan el momento de su salida a escena; esperan el instante preciso para salir a salvarme o a joderme. No puedo desprenderme de ninguna de ellas, son mi corteza, mi centro, mi raíz, mi savia, mi nada.
No puedo hacerlo porque si no, no sería yo (ni yo, ni yo, ni yo, ni yo, ni yo... se levantan todas al unísono).

martes 5 de enero de 2010

Tenga pa' que se entretenga


Foto: Maga Mistral

Convocatorias de proyectos artísticos, bronquillas familiares, paseos por la ciudad, críticas de televisión con los amigos, fotografías de caminatas y lugares descubiertos, anécdotas varias, algunos retos de trabajo, el doctorado, muuuuchos libros, charlas con amigos, nuevas conquistas, nuevos coqueteos, dejar el cigarro, continuar la terapia, tener uñas largas, entrarle a la meditación, ejercicio, dormir bien, y a veces muy necesariamente no hacer nada...
A veces necesitamos llevar el cuerpo adelante para que la mente lo siga. La mente en algunos momentos tiene vida propia y se va muy lejos, es difícil alcanzarla, nos hace pasar muchas angustias si la tomamos demasiado en serio.
Me falta crear, me falta escribir, me falta ejercitar el "hacer" más que el planear hacer.
Si alguien tiene otro encargo o sugerencia que hacerme para que esta condenada mente que tripula mis actos se quede quieta un momento, son bienvenidas todas sus palabras.
Bienvenido sea el año y bienvenidos los ojos que leen estas letras.