Contemos historias de nuestros instintos descabellados, seamos descaradas, saquemos la cabeza del agua, digamos lo que no hemos querido decir y luego digamos lo contrario, vivamos nuestros opuestos interiores, saquémoslos a que convivan o a que se odien. Contemos desde nosotras mismas, con ojos de adentro y ojos del otro. Miremos por la cerradura y por el satélite. Entremos en otros mundos, que ya nos hace falta.